Mons. Romualdo Ortiz Vega

Mons. Romualdo Mariano Ortiz Vega

Testigo de la fe
(1908-2007)

En el Templo Parroquial San Juan Bautista de Maricao, reposan los restos mortales de un insigne sacerdote y quien vivió humildemente su ministerio, esperando entusiasmado la llamada final a la Casa del Padre. La respuesta más común dada por P. Ortiz, como prefería le llamasen ante la pregunta ¿cómo está? … era  “esperando que el Señor me llame”.

Mons. Romualdo M. Ortiz Vega nació el 7 de febrero de 1908 en el Bo. Pulguillas de Coamo. Fueron sus padres D. Jesús María Ortiz Rivera y Da. María Engracia Vega Rivera. Estudió en el Seminario San Ildefonso de San Juan, ingresa a los 19 años, el siempre decía que fue una vocación tardía, con apenas el sexto grado de escuela rural. Culminó sus estudios sacerdotales en el St. Bernard’s Seminary (Rochester, Nueva York). Recibió las sagradas órdenes el 3 de junio de 1939.

Fue secretario de Mons. Jaime MacManus, entonces Obispo de Ponce. Ejerció su ministerio presbiteral en los pueblos de Coamo, Villalba, Arroyo, Las Marías, Sabana Grande, Maricao, Rincón, Hospital de la Concepción en San Germán y estuvo sus últimos anos en el Asilo de Ancianos San José de Hormigueros, lugar en el que entregó su alma al Altísimo.  Maricao, pueblo al que sirvió como párroco por 23 años, fue su predilecto, y allí quiso que fuera su última morada. Había cumplido 99 años, 9 meses y 9 días cuando finalmente recibió la llamada final.

El Vicario General Mons. Gonzalo Díaz Hernández, quien fue discípulo de Mons. Ortiz, ha resaltado en diversas ocasiones la figura de Mons. Ortiz como hombre de profunda fe, alimentada en su oración constante, sumergido ante el Sagrario. Fue hombre de Dios que vivió intensamente su sacerdocio. Visitaba con frecuencia los enfermos, vivió con gran austeridad, sacrificios y penitencias. Es conocido por quienes estuvimos cercanos a él compartiendo el ministerio que nunca usaba su cama, dormía en el piso, solo cuando ya su cuerpo y mente no respondían fue puesto en cama.

Siempre exhortaba a sacerdotes, religiosas, seminaristas y a cuantos se acercaban a recibir consejo y orientación espiritual a mantener una profunda devoción al Santísimo Sacramento, de la que el mismo fue modelo, muy de madrugada, a las 2:00 a. m. estaba postrado en adoración ante el Sagrario cada día, y una profunda devoción y amor a la Virgen María, lo cual también vivió, llevando su rosario en la mano y recitando de continuo la corona de rosas a Ella. Mons. Ortiz, siempre que subía a un carro para ir a cualquier lugar comenzaba el rezo del Santo Rosario, y terminaba al llegar al lugar fuera lejos o cerca, con la permanente recomendación de terminar el que había quedado incompleto.

Es notable resaltar, que desde su partida todo sacerdote que va a Maricao ofrece su sacerdocio ante su intersección. Incluso el recordado Cardenal Luis Aponte Martínez, quien conoció y admiró a Mons. Ortiz fue a Maricao ante su tumba.

Se ruega a todos aquellos que tengan testimonios o anecdotas con Mons. Ortiz, lo hagan llegar al Obispado de Mayaguez, Apartado 2272  Mayaguez, Puerto Rico  00681

A continuación fotos de celebraciones eucarísticas en la Parroquia de Maricao.