Signos de la JMJ peregrinan en la Diócesis de Mayagüez

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Como ha sido reseñado en los medios de comunicación hemos tenido por primera vez en Puerto Rico los símbolos de la JMJ.  Los días 18 y 19 de diciembre la Diócesis de Mayagüez recibió con gran alegría los signos de la Jornada Mundial de la Juventud. Los mismos son la Cruz de los jóvenes, a quienes se la entregó San Juan Pablo II en 1984, y el icono de la Virgen María bajo su advocación de “Salus Populi Romani”. La peregrinación de estos signos se da en el contexto de la preparación para el evento que se llevará a cabo en Panamá del 21-27 de enero de 2019.

Desde temprano fuimos visitando varios lugares en nuestra diócesis en donde no sólo había presencia de jóvenes, sino también en lugares donde hay enfermos, pobres y personas con diversas necesidades. Entre los lugares están los Colegios San Agustín de Cabo Rojo, La Milagrosa de Mayagüez y Corpus Christi en Aguadilla. Debemos resaltar el gran ánimo, entusiasmo e interés que mostraron  los jóvenes ante el recibimiento de los signos y las reflexiones que se les brindaron.

Asimismo visitamos el Convento de las Misioneras de la Caridad en Aguadilla, el Hospital La Concepción en San Germán y el Hogar San José de Hormigueros. En estos lugares pudimos compartir reflexiones, la Santa Misa y la adoración de la cruz. Ciertamente pudieron encontrar el consuelo y la fortaleza en la Cruz de Cristo y en María Santísima.

También se visitó la Parroquia Ntra. Sra. de la Monserrate de Moca donde celebramos la Santa Misa con los grupos de jóvenes de la diócesis. Una Eucaristía llena de alegría, con una participación extraordinaria y la cual los jóvenes vivieron con intensidad. La misma fue presidida por el Decano de Aguadilla y Párroco del lugar, P. Jorge Caro. Mons. Ramón Albino, Vicario Pastoral de nuestra diócesis, tuvo la reflexión homilética.

Como parte de las visitas que los signos debían realizar se llegó hasta la Catedral Ntra. Sra. de la Candelaria de Mayagüez donde fuimos recibidos por nuestro Obispo Mons. Álvaro Corrada del Río, S.J. Allí tuvimos la exposición con el Santísimo y Mons. Corrada nos dirigió en la reflexión de la jornada.

Realmente, además de ser unos días históricos, fueron de gran bendición para nuestra diócesis. Esperamos que los frutos de la peregrinación de estos signos sean grandes. Agradecemos a todo el equipo de trabajo de la Comisión Diocesana de Jóvenes por el esmero que pusieron en la planificación y por haber trabajado fuerte en cada una de las actividades que se realizaron.

La próxima edición de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) tendrá lugar en Ciudad Panamá en enero 2019. Desde sus orígenes, por deseo expreso del hoy San Juan Pablo II, su originador, estos símbolos peregrinan por las naciones en preparación al evento. La Cruz es signo de redención, del inmenso amor de Dios por cada hombre y mujer. Junto a la Cruz está presente la Virgen Madre.

La presencia de estos símbolos animan a los jóvenes a preparase para la Jornada Mundial. Nuestra Iglesia diocesana, al igual que las restantes diócesis puertorriqueñas,  estarán representadas en Panamá en este gran acontecimiento. De hecho, la Jornada Mundial de Juventud es el evento mundial más multitudinario que se celebra en las últimas décadas. Suelen ser millones de jóvenes los participantes. Cuando ha sido poco numerosa sobrepasa el millón, habiendo alcanzado en Filipinas los siete millones. Cada tres años  se celebra en un continente distinto, para que todos tengan la posibilidad de participar representativamente. Solo en África no ha tenido lugar, dadas las dificultades logísticas y de acomodo para tantos que supone el evento. El Santo Padre siempre ha estado presente en la misma. Estuvo San Juan Pablo II, Benedicto XVI y ha estado Francisco.

Los jóvenes panameños recibieron la Cruz y el Icono en Cracovia, Polonia, sede de la última Jornada. Desde Panamá inicia la peregrinación por las naciones de América. Mientras que la Virgen María y su vocación, es el tema principal de la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud, 2019, «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38).