Abre sus puertas Tribunal Diocesano de Mayagüez

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La Diócesis de Mayagüez escribió un nuevo capítulo en su historia con la inauguración del Tribunal Diocesano de Mayagüez (TDM) el pasado 31 de enero a las 11:00 de la mañana, en las instalaciones ubicadas en el segundo piso del Obispado. El ceremonial de carácter histórico fue sencillo y contó con la presencia de Mons. Álvaro Corrada del Río, Obispo de Mayagüez, el clero, religiosas, funcionarios, un grupo de empleados y fieles.

Se inició con la invocación que realizó Mons. Gonzalo Díaz, vicario general. Acto seguido y luego de los saludos protocolares, P. Ángel Luis Ríos, vicario judicial, con voz fuerte y pausada dio lectura de los decretos de erección y constitución del TDM.

“Debe ser considerado, a todos los efectos de la Ley, competente para el examen y definición de primera instancia de las causas de nulidad matrimonial hasta ahora encomendadas al Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de Ponce y Mayagüez”, leyó el Vicario. El TDM, según el decreto que erige el tribunal firmado por el Obispo de Mayagüez, deberá “responder a las exigencias de los fieles que requieren la verificación de la verdad a cerca de la existencia o no del vínculo de su matrimonio fracasado”.

El decreto de constitución describió la composición del TDM. Los funcionarios clérigos son: P. Ángel L. Ríos, vicario judicial; Mons. Gonzalo Díaz, juez; P. Edward Acevedo Lugo, juez; D. Gilberto Martínez, promotor de justicia; P. Daniel Hernández Vélez, patrono; P. William Saltar Arocho, patrono; y P. Carlos F. Méndez Laracuente, patrono. Y los funcionarios laicos son: Sra. Monserrate Valentín Ayala, notario actuario; Sra. Mildred Plaza del Toro, notario actuario; Sr. Néstor Rolón Borrero, defensor del vínculo; Dr. Rafael Cancel Ortiz, patrono; Sr. Roberto Alemán Beauchamp, patrono; y Sr. Hipólito Rosa Hernández, patrono.

Mediante la lectura de estos decretos el TDM quedó constituido y en funciones plenas. A su vez el Tribunal Interdiocesano de Ponce y Mayagüez se diluye y queda separado en dos tribunales diocesanos.

Por su parte, Mons. Elías S. Morales Rodríguez, vicario judicial y juez presidente del Tribunal Diocesano de Ponce, sostuvo que ser testigo del nacimiento del TDM es objeto de gratitud y de alegría. “Estamos aquí realizando un querer de la Iglesia manifestado a través de Papa Francisco que ha pedido de manera reiterada que los procesos de nulidad de la Iglesia tengan dos características: accesibles y ágiles”, dijo Mons. Elías con ánimo de felicitación. Agradeció por los 30 años de labores en conjunto realizadas en el Tribunal Interdiocesano de Ponce y Mayagüez. Aunque con nostalgia, expresó que “esta es la historia que Dios quiere escribir” y que “el ambiente de comunión y colaboración que se ha creado entre los tribunales continuará”.

Ante el acontecimiento, Mons. Álvaro Corrada explicó que el tribunal y las leyes canónicas son parte esencial de la vida de la Iglesia y de la Diócesis. “Separar el TDM del de Ponce, se ha hecho siguiendo las directivas que tiene el derecho sobre cada Diócesis y cada Obispo. También, se ha hecho para una pastoral viva de una Diócesis, para el clero y los fieles”, articuló el prelado.

Enfatizó que la vida y la ley canónica se debe inculcar en cada bautizado en la Diócesis, una ley que “da libertad, protección y permite a cada uno hacer su trabajo libremente dentro de la Iglesia”. Ley que cuenta con una riqueza de 2 mil años de antigüedad. “Por más de 30 años la Diócesis de Ponce fue madre y hermana. Que esta relación -que hoy nace- se vea como un crecer del Espíritu Santo entre nosotros”, detalló. Además, agradeció profundamente al personal que labora en el Tribunal Diocesano de Ponce.

Luego los funcionarios clérigos y laicos, pronunciando sus nombres, realizaron su profesión de fe y posterior juramentación con ánimo solemne ante la asamblea silente. Antes de finalizar el ceremonial el Obispo se aseguró de consagrar cada espacio de las instalaciones y asperjó con agua bendita cada silla, escritorio, puerta o pared del nuevo tribunal. La bendición final de Mons. Corrada y un fuerte aplauso sellaron el acto. Luego, los presentes pasaron a un almuerzo y compartir fraterno.