Fiesta en el Batey de Las Indieras: conexión con Dios, la naturaleza y nuestras raíces

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Coincidiendo con la cercanía de la Navidad y en pleno período de Misas de Aguinaldo, las Hermanas Dominicas de Fátima se dieron a la tarea de añadir a la agenda festiva su Primera Fiesta en el Batey de Las Indieras, como preámbulo a toda la gama de celebraciones navideñas que recorrieron todos los rincones del pueblo de Maricao.

El domingo 18 de diciembre de 2016 el Obispo de la Diócesis de Mayagüez, S.E.R. Monseñor Álvaro Corrada Del Río celebraba la Santa Misa en la Capilla de la Sagrada Familia Artesana del sector El 30 del barrio Indiera Alta de Maricao, y aunque todas las misas son importantes esta tenía un toque especial. ¿Por qué? Porque la misma se dio en el marco festivo en el que las Hermanas Dominicas de Fátima brindaban al público la Primera Fiesta en el Batey de Las Indieras.

La capilla se encuentra localizada en los terrenos de IDIIFCO, el Instituto de Desarrollo Integral, Individuo, Familia y Comunidad el cual es administrado por la congregación de monjas dominicas. El mismo ofrece adiestramiento educativo y vocacional a los habitantes de escasos recursos de las comunidades aledañas. Ubicado a prácticamente una hora de cualquiera de los centros urbanos más cercanos (Maricao, Yauco o Lares) el instituto aparte de ofrecer su labor ministerial brinda al visitante la exquisitez del contacto directo con la naturaleza, un fresco agradable y un don de gente que sólo se puede encontrar en los campos de nuestra isla.

Monseñor Corrada ofició la Santa Misa a las 9:00 AM, dando así inicio a las actividades del día, ante una feligresía contentísima de estar cerca de su Padre y Pastor. El Obispo hizo hincapié en su homilía sobre la importancia de la conservación de los recursos naturales y de la necesidad de cultivar de alguna manera los alimentos que se han de consumir, sobre todo en estos tiempos de crisis económica que rodean a Puerto Rico. Finalizada la misa comenzó la fiesta.

Fiesta en el Batey: reunión alegre al son de la música en el patio de la hacienda. Pues eso exactamente fue. Un ameno compartir con gran cantidad de personas en este lugar tan maravilloso. Evocando el uso del batey (en el campo nuestros viejitos aún le llaman así) de antaño en donde los indios taínos jugaban su batú, nuestros antepasados africanos hacían sus bailes al son de tambores y los colonos españoles celebraban sus grandes fiestas después de los períodos de cosecha, la comunidad de El 30 y visitantes gozaron de lo lindo hasta casi entrada la noche. Las participaciones artísticas, excelentes. Los presentes pudieron disfrutar de la música del Grupo Voces de Vida de la Parroquia La Monserrate de Moca, el Grupo Pasión Acústica de Naranjito y El Grupo Edad de Oro con Gozo de Yauco. Además del ofrecimiento musical no faltó la comida, espectacular como siempre y la venta de plantas cultivadas en el instituto, jugos naturales, dulces típicos, artesanías y un sin número de otros productos. Todo lo recaudado va destinado a la continuidad de servicios que ofrecen las Hermanas de Fátima a los más necesitados.

Sin duda alguna la actividad fue todo un éxito. Dios, como siempre, grande con todos sus hijos. Un día espectacular en un rinconcito de las montañas de Puerto Rico. Si me preguntan ¿vale la pena el viajecito?, mi respuesta: desde ya esperando la próxima.