Navidad en la montaña: Maricao celebra el nacimiento del Niño Dios.

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A tono con la solemnidad y a su vez la alegría que enmarca la celebración de la Navidad, la Parroquia San Juan Bautista de Maricao junto a su párroco Padre David Pérez Méndez se dio a la tarea de llevar el mensaje de paz y amor característico de la época a cada rincón de la comunidad.

Si fuéramos a mencionar una combinación de dos elementos que al entrar en contacto entre sí crearan un ambiente perfecto, lleno de paz y amor, y que a su vez irradie todas las manifestaciones posibles del folklor de nuestra isla estos serían las montañas de Puerto Rico y la Navidad. La peculiaridad con que se celebra la época más hermosa del año en los altos cerros del país donde el tiempo parece haberse detenido y todas las celebraciones conservan los elementos originales con que se comenzaron hace muchos años, en unión a la humildad y don de gente de los habitantes de la región hacen que las festividades navideñas tengan un sabor especial.

Maricao, el pueblo más pequeño y montañoso de la Diócesis de Mayagüez cada año celebra la Navidad de la manera más tradicional y a su vez solemne posible. El párroco, Padre David Pérez se da a la tarea de delinear el plan desde el Tiempo de Adviento para que cada encuentro navideño sea uno que acerque más al propio Niño Jesús. Todo comienza con las Posadas de Navidad durante la última semana de Adviento. En las mismas la feligresía acompaña a José y María con el Niño en su vientre evocando la travesía hacia Belén y con cánticos, villancicos y rezos van de casa en casa pidiendo posada para la Sagrada Familia. Las posadas no se quedan en el casco urbano de Maricao, sino que cada día se trasladan a los barrios del pueblo para llevar a las comunidades más distantes ese mensaje de preparación para recibir al Salvador del mundo como Él se merece.

Luego de las posadas los niños de la catequesis nos transportan al Belén de hace más de 20 siglos y recrean con todo esplendor las escenas del nacimiento de nuestro Salvador para luego dar paso a las más esperadas, las Misas de Aguinaldo. Durante nueve días, desde el 15 hasta el 23 de diciembre, a las 5:30 AM, los miembros de la parroquia retan el frío característico de Maricao para celebrar la Novena de la Espera. Esos son los últimos días previos a la Navidad. Se nota a leguas la alegría que permea en cada uno de los participantes de las misas y a su vez hacen alarde de sus dotes de imaginación y de decoración para preparar el Templo y las capillas con sus pesebres y adornos. Nuevamente y al igual que en las posadas, las Misas de Aguinaldo se trasladan cada amanecer a una de las cuatro capillas o al Templo Parroquial. Con campos tan distantes como el Sector El 30 del barrio Indiera Alta, donde se encuentra el Instituto de Desarrollo Integral de las Hermanas Dominicas de Fátima (a una hora del pueblo aproximadamente), los barrios Indiera Fría, Montoso y Bucarabones, y con un frío penetrante se hace desafiante el llegar. Pero, una vez en el lugar y al entrar en contacto con la naturaleza, el cantar del gallo y del coquí, la música de cuatro, guitarra y güiro y lo más importante una devoción a Nuestro Niño, disipan cualquier contratiempo y todo se transforma en una celebración digna del Rey de Reyes. También es debido mencionar que cada Misa de Aguinaldo viene acompañada del compartir de un rico desayuno al finalizar las mismas, preparados por los miembros de la comunidad que se esté visitando. Los patios de las capillas sirven de escenario a esos agasajos, y en las celebradas en el Templo del pueblo se distribuyen en las residencias de algunos miembros de la Parroquia. Recibieron con alegría el “asalto” navideño Mario y Edna, Titi y Elba, Carlos y Beatriz y hasta las Hermanas de Fátima en su convento fueron invadidas. La música típica servía de embocadura a una fusión de sentimientos en los que el predominante lo era el AMOR AL MESÍAS QUE LLEGA.

Todo lo antes mencionado servía de preámbulo a la noche más importante, la noche en que el propio Dios se hace presente en medio de la humanidad. La noche del 24 de diciembre a las 10:30, Maricao celebra la llegada del Niño Rey. La Misa de Gallo como se conoce estuvo repleta del Amor de Dios, se cantó el Gloria que estuvo silenciado por varias semanas, se encendió el pesebre, se descubrió al Niño, el Espíritu Santo se hizo presente en medio de la Santa Eucaristía y todos pudieron dar fe y experimentar nuevamente lo que es sentir la presencia del Creador del Universo en medio de su rebaño. María se convertía en Madre una vez más, Madre de Jesús y Madre de los hombres y en Maricao un Niño nacía para dar esperanza y amor a todo un pueblo.