Don Avelino López de Castro

Serie Vida Consagrada
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Don Avelino López de Castro, Fundador de los Institutos Seculares Acies Christi y Hermandad de Operarias Evangélicas

Nace en Asturias, España en el 1896 en una modesta y numerosa familia. Desde joven mostró cualidades que le llevarían a la superación en un ambiente marcado por la pobreza, inestabilidad y cambios políticos. Muy joven acudió al noviciado de la Orden de Predicadores. El pequeño Avelino no pudo soportar el severo régimen alimentario y enfermó del estómago. Sus superiores creyeron que lo mejor era reponerse en casa. La enfermedad no modificó su vocación religiosa, aunque tendría que cambiar los blancos hábitos dominicos por las negras vestiduras del sacerdocio secular.

En Oviedo enseña en colegios, atiende la capellanía de las monjas Agustinas, la secretaría del Apostolado de la Oración y ayuda en una parroquia. Su vocación hacia la atención de los jóvenes es un dato significativo en su acción pastoral. Se dio cuenta que la Acción Católica podría ser el cauce para encaminar a la juventud. Fue consciente en aquellos iniciales años 30 del gran papel de los seglares dentro de la Iglesia.

En el 1935, el Obispo Francisco Barbado Viejo, OP le ofreció el cargo de canciller-secretario del Obispado. Se traslada a Cáceres, donde trabaja como consiliario diocesano de los jóvenes, animándoles siempre a una entrega más generosa al apostolado.

Entusiasmado con el auge del apostolado seglar, sabía que aquello era una corriente, un movimiento que pasaría en algún momento. ¿Cómo podría mantenerse? ¿Cómo darle continuidad a aquel afán cuando los jóvenes dejasen de serlo? Quería y pensaba en algo que durase más, que comprometiese ante Dios y ante los hombres, en una misión – secular o sacerdotal- permanente. Para ello se iba fijando, primero en Cáceres y luego en Salamanca, en jóvenes que tenían el espíritu que él quería alentar y conservar. En los últimos años en Cáceres quedó constituido lo que entonces se llamó “la Hermandad”, hasta llegar luego, institucional y canónicamente, al nombre de Acies Christi, la rama masculina y Hermandad de Operarias Evangélicas, la rama femenina.

“Para colaborar con la Hermandad- decía- para vivir la Hermandad en plenitud, hay que ser siempre buenos, siempre justos, siempre sinceros, aunque nadie nos vea. Hay que preocuparse más del pensamiento secreto que nos arrastra, que de la acción vulgar que se ve. Pidamos al Señor que, aunque las circunstancias nos obliguen a vivir en una atmósfera asfixiante capaz de marchitar nuestro exterior, El nos mantenga encendidos en el fondo de nuestras almas y nos proteja siempre la fe y el amor de hijos a nuestra madre la Hermandad.” Escritos 19

Don Avelino sentía la grandeza del ideal, de la empresa que Dios le confiaba; se sabía débil, responsable, que otros dependían de él. Por ello, se acercaba más a Dios. Acudía a la Virgen como Medianera Universal pidiendo su amparo, protección e intercesión ante el Señor.

El 2 de febrero de 1947 se promulga la Constitución Apostólica Provida Mater Ecclesia, dando con ella personalidad jurídica a los Institutos Seculares en la Iglesia.