Apertura de la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia, Santuario de Schoenstatt, Cabo Rojo

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El Papa Francisco, al convocar el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, nos invita a iniciar la celebración con el gesto de la apertura de las puertas de los lugares designados donde se podrán recibir las indulgencias concedidas para el Año Santo. Nuestro Santuario de Schoenstatt en la diócesis de Mayagüez ha recibido este privilegio.

 

La imagen de la “Puerta Santa” está cargada de significados. Pasamos por ella para ser testigos de la Misericordia del Padre, que nos invita a compartir la mesa de la Palabra y de la Eucaristía. Pasamos por ella para salir al encuentro de nuestros hermanos, especialmente de quienes más lo necesitan, con “obras de misericordia materiales y espirituales”. Pasamos por ella para abrir nuevas puertas de misericordia y ternura, de encuentro y fraternidad, de justicia y caridad en la sociedad. Pasamos por ella para “abrir puertas” que nos permitan gustar la reconciliación con Dios y con los hermanos, desterrando los “candados” del corazón y de la sociedad en orden a una nueva convivencia social.

En nuestro Santuario, el Rito de la Apertura de la Puerta de la Misericordia, fue efectuado por SER Mons. Álvaro Corrada del Río el 20 de diciembre de 2015. En su saludo inicial él nos dijo:

Queridos hermanos y hermanas, con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso, el Santo Padre ha inaugurado el Jubileo Extraordinario que abre para todos nosotros y para la humanidad entera la puerta de la misericordia de Dios. 

Luego de su saludo se procedió a dar lectura a la parábola de la oveja perdida.

PEREGRINACIÓN

Mons. Corrada nos invitó entonces a iniciar nuestra peregrinación hacia la puerta del Santuario luego de cruzar el Pórtico de la Misericordia que se encuentra al comienzo de nuestro camino que conduce al Santuario y que se ha convertido en el Camino de la Misericordia, donde se encuentran hermosamente desplegadas las Obras Espirituales y Corporales de la Misericordia a lo largo del mismo.

Nos detuvimos en cada Obra Espiritual y Corporal de Misericordia representada gráficamente a lo largo del camino que nos conduce a la puerta del Santuario. En cada una pedimos perdón por nuestras faltas de misericordia.

La procesión y el detenernos a pedir pedón por nuestras faltas de misericordia, nos hizo recorder que  peregrinar, es "signo peculiar en el Año Santo, porque es imagen del camino que cada persona realiza en su existencia" (MV 14). Cada paso que dimos nos recordó el hecho de que "también la misericordia es una meta por alcanzar y que requiere compromiso y sacrificio". 

Finalmente, al llegar a la plazoleta del Santuario, Mons. Corrada pidió la asistencia del Espíritu Santo antes de abrir la Puerta de la Misericordia de nuestro Santuario y dijo:

Abran las puertas de la justicia, entraremos a dar gracias al Señor.

Mientras se abría la puerta Mons. Corrada continuó diciendo:

Esta es la puerta del Señor: por ella entramos para obtener la misericordia y el perdón.

Se llenó de júbilo la atmósfera al abrirse la puerta mientras se escuchaba la melodía del Himno Jubilar interpretado por las Hermanas de María de Schoenstatt (acompañadas en el teclado por el Prof. Matos) cuyas voces, llenas de emoción, nos invitaron a todos a unirnos a cantar: Misericordiosos como el Padre.

Después de que todos los presentes cruzaron la Puerta de la Misericordia se celebró la Santa Misa en el Centro de Peregrinos en la cual se renovaron las promesas bautismales.   Concelebraron junto al Señor obispo el P. Wilson Montes, párroco de la parroquia San Miguel Arcángel en Cabo Rojo y el P. Luis Oscar, Capuchino. En su homilía Mons. Corrada del Río se dirigió a los presentes diciendo:

En este Jubileo de la Misericordia después de haber celebrado el Centenario de Schoenstatt, del carisma, vengo como obispo de esta diócesis del oeste de Puerto Rico,  aquí al Santuario que ustedes han levantado, y que la Mater ha levantado para su Hijo y para el Cuerpo de su Hijo que es la Iglesia de Puerto Rico. Al abrir hoy la Puerta de la Misericordia para todos los que deseen entrar por el camino de Schoenstatt, por el camino de Cristo, por el Jubileo que el Papa Francisco nos ha pedido proclamar y celebrar, en este año después de haber pasado el año del Centenario de Schoenstatt. El camino sigue, sigue hoy con el Jubileo de la Misericordia, para que la Madre Tres Veces Admirable de Schoenstatt nos reciba aquí y nos lleve a su Hijo. El carisma Schoenstattiano es una experiencia del amor del Padre hacia nosotros, no es algo ageno el don de la Misericordia al carisma Schoenstattiano, porque la experiencia de la misericordia se vive aquí y se siente aquí. También se proclama y la vemos. Proclamamos el Ver Sacrum, entramos en esta alianza del camino de la misericordia del Padre, y entramos en un camino de solidaridad que brota de la misericordia de Dios. Esta es una Primavera Sagrada de Misericordia.

La Santa Misa finalizó con el Canto del Magnificat, interpretada por Grissobelle Virella y José Nelson Ramírez, agradeciendo a la Santísima Trinidad junto a María Virgen por haber mirado la humildad de este lugar.